Juniorado

Es la etapa en que la juniora consolida su proceso de configuración con Cristo y se integra a una fraternidad con un apostolado, donde se garantiza su acompañamiento, para ayudar a continuar y perfeccionar su formación humana, espiritual, apostólica, doctrinal y práctica, dándole la oportunidad de continuar sus estudios técnicos o universitarios (CCGG 173).

En nuestra Congregación, los votos tienen primeramente carácter temporal, luego perpetuo. El tiempo de votos temporales es de seis años, durante los cuales la profesión se renueva cada año a petición de la hermana interesada y si es admitida por la superiora Provincial con el consentimiento de su Consejo. (Conf. CCGG 172) 

“Jesús llama a los Doce y los envía”. Donde hay vocación hay misión; donde hay misión hay vocación. “El Señor llama a los que Él quiere para vivir con El y enviarlos a proclamar el Reino de Dios (cf. Mc 3,13) Quien por vocación divina abraza la vida religiosa, se sitúa dentro del dinamismo de la Iglesia, sedienta de lo absoluto de Dios, y hace suyo el privilegio de evangelizar, sobre todo mediante el testimonio de vida, la oración, el silencio, la penitencia y el sacrificio. (CCGG 94)

Cuando ya hemos conocido a Jesucristo obediente, pobre y humilde nos lanza a “Reparar la viña del señor”. Ser en la Iglesia miembros constructivos en la “oración” en el “sacrificio” que mueve nuestros corazones a evangelizar en la “acción apostólica”.